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5 Ene · admin · No Comments

Cuando se pregunta a los padres sobre el juego de sus hijos ellos piensan en diversión, distracción, pasa tiempo…”nadie lo ve como un quehacer o un trabajo del niño”. El juego es una conducta placentera guiada por una motivación intrínseca que ayuda al niño a tener dominio de su cuerpo, del ambiente y de los objetos que le rodea. En una situación de juego verdadero el niño participa de manera activa… cuando está centrado en la actividad es porque ésta presenta un desafío justo, no es ni muy dificultosa que cause ansiedad o frustración ni muy fácil que cause aburrimiento. El juego en el niño es muy importante porque estimula y exige a los diferentes componentes del desarrollo infantil, como se dijo líneas arriba el juego es impulsado por una motivación intrínseca el cual guía al niño a actuar sobre su cuerpo y el ambiente, pero que sucede si en este escenario el niño encuentra trabas como: no te ensucies, no lo hagas, te vas a golpear, o el espacio no es el apropiado y decimos cuidado rompas algo o simplemente no enseñamos a jugar porque trabajamos todo el tiempo o quizás porque nosotros los padres no creamos un ambiente de juego de acuerdo a las necesidades propias del niño ; el niño no podrá desarrollar habilidades básicas para la vida, habilidades que contribuirán al desarrollo motor, emocional, cognitivo y social. Estas habilidades tienen una secuencia pero deben aparecer ante un desafío lúdico y reforzarse en un espacio de juego apropiado, hasta que el niño supere el desafío y perfeccione las habilidades que demandan esta situación lúdica generando nuevas habilidades para situaciones más complejas. Si los padres no permiten que el niño experimente estos desafíos lúdicos estas habilidades no aparecerán por si solas y el niño presentará dificultades en sus actividades de autocuidado, académicas y, valga la redundancia, juego.
APORTACIONES DEL JUEGO

  • El juego estimula el desarrollo motor del niño, ya que constituye la fuerza impulsora para que realice la acción deseada.
  • El niño presta sus sentimientos y emociones durante el juego: que hacen, cuanto hacen y quien está implicado. Además el equilibrio emocional que genera el juego es placentero que siempre se tiende a buscar.
  • El juego pone en marcha las habilidades cognitivas del niño, en cuanto que le permiten comprender su entorno y desarrollar su pensamiento.
  • El juego facilita el desarrollo social, el niño aprende de reciprocidad (dar y recibir) y de empatía.

LIC. TM. TO. MARCO ANTONIO CABELLOS MESTANZA

LIC. TM. TO. KELY AMELIA FLORES AREVALO

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